Cómo mejorar textos difíciles de leer: encabezados, resúmenes y japonés sencillo en la era de WCAG 2.2
Cuando las personas piensan en accesibilidad web, suelen enfocarse en aspectos técnicos como el contraste de colores, la navegación con teclado y el diseño de formularios. Sin embargo, con lo que los usuarios interactúan finalmente es con el propio “texto”. No importa qué tan bien esté implementado un sitio: si los encabezados son ambiguos, el cuerpo del texto es demasiado largo y las expresiones son difíciles, la información necesaria será más complicada de comprender. Por el contrario, una escritura con estructura clara, que presenta primero los puntos importantes y utiliza lenguaje sencillo, se convierte en información que muchas más personas pueden entender y utilizar fácilmente. En la Parte 5, organizaremos el diseño textual como un aspecto práctico de la accesibilidad web, centrándonos en cómo mejorar textos difíciles de leer mediante encabezados, resúmenes y japonés sencillo.
Lo que aprenderás en este artículo
- Por qué la legibilidad está directamente relacionada con la accesibilidad
- Métodos prácticos para mejorar encabezados y resúmenes
- Puntos clave para utilizar japonés sencillo y lenguaje claro
- Ejemplos concretos de cómo mejorar textos difíciles de leer
- Compatibilidad y limitaciones del servicio UUU Web Accessibility Service
Lo primero que hay que entender es que la “comprensibilidad” en accesibilidad no es solo un problema visual. La manera en que las personas reciben información web cambia mucho según sus conocimientos previos, habilidades lingüísticas, capacidad de concentración y entorno de uso. Una explicación que parece natural para personal acostumbrado a términos técnicos puede resultar difícil de entender para visitantes que llegan por primera vez. Las oraciones largas, las frases donde el sujeto no queda claro y los textos donde la conclusión aparece solo al final también generan carga para el lector. “Comprensible”, uno de los cuatro principios de WCAG 2.2, está directamente relacionado con estos problemas. No basta con que la información simplemente se muestre. Lo importante es que los usuarios puedan entenderla y pasar a la siguiente acción.
Los encabezados son la primera pista para lograrlo. Si son claros y descriptivos, los usuarios pueden comprender rápidamente qué información hay y dónde se encuentra dentro de la página. Esto es importante tanto para personas que navegan mediante listas de encabezados con lectores de pantalla como para quienes recorren visualmente la página buscando información específica. Los encabezados no son decoración; funcionan como señales que comunican la estructura de la página. Por ejemplo, títulos abstractos como “Aviso”, “Detalles” u “Otros” dificultan predecir el contenido. En cambio, encabezados como “Cómo solicitar”, “Quiénes pueden aplicar”, “Documentos requeridos” y “Preguntas frecuentes” muestran el propósito de la información antes de leerla. Los encabezados pueden ser breves, pero la brevedad por sí sola no es suficiente. Lo importante es que el lector pueda entender de qué trata la sección.
La misma idea se aplica al comienzo del texto principal. Muchas páginas web no se leen cuidadosamente de principio a fin como un ensayo impreso. Primero, los usuarios deciden si la información es relevante para ellos y luego buscan las partes necesarias. Por eso es efectivo colocar primero las conclusiones y puntos principales. Esto se conoce como estructura de pirámide invertida. Por ejemplo, en una página que explica un programa público, conviene mostrar primero “quién puede participar”, “qué se puede hacer” y “cuál es la fecha límite”. En un anuncio de evento, mostrar al inicio “fecha”, “lugar” y “condiciones de participación”. En un artículo, indicar primero “qué explica este artículo”. Esto ayuda a que los usuarios continúen leyendo con confianza. Solo con mostrar la visión general al principio se reduce enormemente la carga para el lector.
Los resúmenes también afectan fuertemente la legibilidad. Un resumen no necesita ser un abstract académico formal. Simplemente significa organizar brevemente “los puntos clave de esta página” al inicio o en otro lugar apropiado. Incluso colocar tres puntos importantes antes de un texto largo ayuda a que los usuarios anticipen el contenido. Los resúmenes son especialmente eficaces cuando se quiere reducir la carga cognitiva, cuando las páginas se leen rápidamente en smartphones o cuando se desea considerar a personas mayores y a quienes no son hablantes nativos. Una página con buenos encabezados y resúmenes permite entender el panorama general sin leer todo y facilita volver a las secciones necesarias. Esto es accesibilidad y, al mismo tiempo, una técnica editorial extremadamente poderosa en la práctica.
Entonces, ¿qué hace que un texto sea realmente “difícil de leer”? Una causa común son las oraciones demasiado largas y cargadas de información. Por ejemplo, una frase como esta resulta agotadora:
“Este servicio se proporciona con el objetivo de mejorar la conveniencia del cliente permitiendo la realización en línea de diversos procedimientos de solicitud y facilitando la obtención de información mediante el llenado de los campos requeridos en el formulario designado y el envío por un método especificado por nuestra empresa.”
Simplemente dividirla así la hace mucho más fácil de entender:
“Este servicio permite realizar solicitudes en línea. Para usarlo, complete los campos requeridos del formulario y envíe la solicitud siguiendo las instrucciones.”
Acortar oraciones largas no es solo una técnica de escritura. Es una manera de aumentar la probabilidad de que la información realmente llegue a los usuarios.
También hay que tener cuidado con el exceso de términos especializados. Palabras que el personal web o los departamentos empresariales utilizan todos los días pueden no ser familiares para los usuarios. Por ejemplo, términos como “evidencia”, “vinculación de cuentas”, “plataforma de autenticación”, “primera ronda de reclutamiento” o “reingreso” pueden ser difíciles de entender sin contexto. No es necesario evitar completamente la terminología técnica, pero si se utiliza, es mejor añadir una explicación o reformulación. Por ejemplo, escribir “evidencia (documentos de respaldo)” o “vinculación de cuentas (conectar tu ID de otro servicio)” facilita mucho más la comprensión. No asumir demasiados conocimientos previos por parte de los usuarios es la base de una escritura accesible.
El japonés sencillo encaja muy bien en este contexto. No significa infantilizar el lenguaje. Significa mantener la información necesaria haciéndola más corta, concreta y menos ambigua. Entre los métodos están evitar expresiones pasivas y dobles negaciones, reducir palabras abstractas, utilizar listas y escribir claramente fechas y condiciones. “Puede haber casos en los que no pueda utilizarse” es más fácil de entender como “Es posible que no pueda utilizarlo”. “Responderemos secuencialmente” puede ser más claro como “Responderemos en orden a partir de junio”. Incluso en el ámbito administrativo, el uso de expresiones claras y japonés más simple cuando es necesario se está volviendo más importante y probablemente seguirá expandiéndose.
Sin embargo, también hay que evitar eliminar demasiada información en el intento de simplificar el japonés. El objetivo no es que el texto parezca simple, sino que el contenido necesario pueda entenderse sin esfuerzo. Para lograrlo, no solo se necesitan palabras más fáciles, sino también una perspectiva para organizar la información. Es necesario aclarar para quién es la información, qué quiere saber primero y qué acción se espera que tome después. En otras palabras, la escritura sencilla no es solo un problema de vocabulario; también es un problema de diseño. Un texto difícil de leer es tanto un problema de redacción como de diseño de información.
Veamos un ejemplo práctico. Supongamos que en una página de reclutamiento aparece este texto:
“Después de la inscripción, solo se proporcionarán detalles a los solicitantes que aprueben la selección. Tenga en cuenta que las solicitudes con documentación incompleta pueden quedar excluidas del proceso.”
El significado se entiende, pero puede resultar algo difícil encontrar la información que los usuarios desean. Reescribirlo así hace que la estructura sea más clara:
“Después de enviar su solicitud, enviaremos las siguientes instrucciones únicamente a quienes aprueben la selección. Si falta algún documento requerido o está incompleto, es posible que no podamos continuar con el proceso.”
También resulta más fácil de leer si se separa la información con encabezados como “Requisitos”, “Documentos necesarios” y “Cuándo nos pondremos en contacto”. Mejorar la escritura no implica cambios llamativos. Es el proceso de organizar la información en el orden que coincide con la manera de pensar de los usuarios.
El texto de los enlaces también forma parte de la legibilidad y no debe pasarse por alto. Si el cuerpo del texto contiene muchos enlaces como “aquí”, “más información aquí” o “continuar aquí”, visualmente pueden parecer claros, pero se vuelven difíciles de distinguir cuando se leen en voz alta o se muestran como lista. Si el texto del enlace describe claramente el destino, como “Ver cómo solicitar”, “Consultar condiciones de uso” o “Leer preguntas frecuentes”, los usuarios tienen menos probabilidades de perderse. Encabezados, resúmenes, texto principal y enlaces no son elementos separados. En la práctica, funciona mejor pensarlos como un flujo único que crea comprensibilidad.
La longitud de los párrafos y el espacio en blanco también son importantes. Incluso si el contenido es correcto, los párrafos largos pueden convertirse en un “muro de texto”. Especialmente en smartphones, grandes bloques de texto reducen la motivación para leer. Es eficaz utilizar un tema por párrafo, emplear listas y tablas cuando sea necesario y organizar visualmente los grupos de información para que sean fáciles de entender. El texto no se lee solo a través de las palabras. También se lee mediante el diseño y la separación visual. Una página legible apoya la comprensión tanto con el contenido como con la disposición visual.
Ahora pensemos en la compatibilidad con el UUU Web Accessibility Service. Servicios como UUU, que ofrecen funciones como ajuste del tamaño de texto, contraste, espaciado entre líneas y caracteres, lectura en voz alta, traducción y visualización de furigana, son altamente compatibles con el objetivo de acercar el texto a un estado más legible. En particular, para personas con diferentes necesidades visuales, personas no acostumbradas al japonés o quienes consideran incómodo el texto pequeño, poder ajustar el entorno de visualización a sus necesidades tiene un valor real. Estas funciones son un apoyo muy útil para la comprensión textual.
Por otro lado, si el texto original es difícil de entender, las herramientas por sí solas tienen límites. Expresiones complicadas, encabezados abstractos, instrucciones ambiguas, párrafos excesivamente largos y enlaces poco descriptivos no pueden mejorarse fundamentalmente solo mediante ajustes de visualización. En otras palabras, servicios como UUU son muy compatibles con el rol de “apoyar la legibilidad”, pero no pueden asumir el rol de “diseñar el texto mismo para que sea comprensible”. Editores, personal de relaciones públicas, responsables web, escritores y directores deben abordar esto cuidadosamente. Idealmente, la implementación de herramientas y la mejora de manuscritos deberían tratarse como dos ruedas del mismo vehículo, no como alternativas.
Este tema es especialmente útil para personas responsables de publicar información. Para quienes redactan textos informativos en gobiernos locales o instituciones educativas, ofrece una perspectiva para transmitir correctamente la información necesaria a los usuarios objetivo. Para el personal de relaciones públicas corporativas, es una técnica para comunicar claramente explicaciones de servicios e información de reclutamiento. Para editores y directores en empresas de producción, proporciona material para proponer páginas que no solo sean visualmente atractivas, sino también comprensibles al leerlas. La escritura legible es una medida de accesibilidad y también conduce a una comunicación confiable. Escribir de manera clara no significa subestimar a los lectores. Significa respetarlos.
Aquí está el resumen de la Parte 5. Para mejorar textos difíciles de leer, no basta simplemente con reducir palabras difíciles. Es importante mostrar la estructura mediante encabezados, presentar los puntos clave al principio, mantener las oraciones cortas, escribir la información necesaria de forma concreta y diseñar el texto de los enlaces y la estructura de los párrafos como parte de un todo. La perspectiva de “Comprensible” enfatizada por WCAG 2.2 está profundamente conectada con los fundamentos de la escritura. Medidas de apoyo como el UUU Web Accessibility Service son muy compatibles con asistir la legibilidad, pero hacer comprensible el texto original sigue siendo responsabilidad de quienes lo crean. La próxima vez veremos cómo diseñar alternativas para imágenes, videos y otra información no textual.
Enlaces de referencia
- W3C WAI: Writing for Web Accessibility – Tips for Getting Started
- W3C WAI: Understanding Success Criterion 2.4.6 Headings and Labels
- W3C WAI: Understandable Content
- WAIC: Understanding Success Criterion 2.4.6 Headings and Labels
- WAIC: Web Content Accessibility Guidelines (WCAG) 2.2 Japanese Translation
- Digital Agency: Web Accessibility Introduction Guidebook

